Vine tambaleando, chamuyando historias que solía escuchar. Llegaron de a poco, las sedientas almas que no quieren descansar.
Y aunque se hace tan difícil aguantar, sé que vos estas ahí como el sonido. Y ya no me queda nada por hacer más que dar mi corazón y agradecer que estés conmigo.
Vine recordando, que es tu energía lo que me hace caminar. Trae la alegría, sana las heridas y las convierte en carnaval.
Dando vueltas, sin camino. Somos varios, los perdidos.
Y es que al final de cuentas, sólo esto queda. Voy perdido y sin camino, pero sé que vas conmigo.