miércoles, 29 de febrero de 2012

- Me levanto, llueve = no puedo salir a todo lo que tenía que hacer.
- Me llega un sms que no me podían dar los libros que necesitaba.
- Mi mamá me dice que me vaya de mi abuela. No me deja plata. Quedo varada en lo de mi abuela hasta que mi mamá vuelva, tipo 5.
- Me llega un sms que puedo ir a buscar los libros a la casa de una amiga que vive exactamente en la otra punta del mundo, 40 mins de ida, 40 de vuelta.
- Aviso que no puedo verlo porque se me hace imposible, todo bien (¿todo bien?)
- Estudio, me empiezo a sentir estresada, se enoja.
- El Ares deja de funcionar, no me puedo bajar más música. Mi catársis se pierde.
- Me deja de hablar, pasa una hora y media. No entiendo la situación, yo avisé, yo expliqué..
- Cada vez me siento peor. A mi hermano le agarra un ataque de alergia. Té.
- Empiezan a asomar lágrimas de impotencia, ¿qué hice mal? lastiman a una parte de mi (mi amiga que seguro leerá esto), ¿qué pasa hoy? con ella no te metas.
- Está todo mal, todo bien, rencor, ya fue. Ya fue, fue, bueno. ¿En qué quedamos con estas frasesillas cortantes? nada se soluciona. Todo queda en nada. La duda.