jueves, 21 de abril de 2011

SEE THE SUN


Siempre vamos a ver cómo a mi me usan y a vos te descartan. O a mi me descartan y a vos te usan. Sí, es una sociedad de forros hipócritas, donde acá nadie le da sentido a la palabra “amistad”. Qué vergüenza loco, ya estamos grandes -oalgoasíquierocreer-. Me gustaría pensar que todavía existe gente que te banca a pesar de todo, que no te pelea por cualquier cosa y que no disfruta de tu sufrir. A ver, ¿dónde están los que piensan como yo? ¿Dónde se esconderá la gente buena? No voy a decir que yo soy buena, pero quiero alguien que me enseñe a serlo. A ser buena en algo, hablando de relaciones humanas. Amistad, amor… Que me de respuestas a clásicas preguntas, como por ejemplo ¿por qué mierda tenemos la necesidad de buscar estas relaciones humanas?. Si para algunos no tienen significado, ¿para qué existen?. Y sí, acá estoy yo. Usada y desechada una vez más. Esperando que alguien de lo que espero que de y sabiendo, que eso nunca va a pasar. Tantas preguntas para hacerle al mundo y gente inexistente que imagino respondiéndomelas. ¿Por qué siempre me tengo que acordar de que la persona que más quiero está lejos? Su amistad, sus abrazos, su charla cara a cara. Extraño tanto eso y tan poco lo tuve. La voz, pero no por un parlante, la voz que emiten sus cuerdas vocales y ese código entrando por mis oídos para ser descifrado por mi cerebro. Siempre que estoy mal necesito esa mano. Tengo otras sí, otras muy especiales. Pero también un vacío que me gustaría llenar, un deseo que me gustaría cumplir. Quiero tu mano, apretando fuerte la mía. Llenándome de esperanzas y de nuevos planes, dándome motivos para vivir. Amo las manos que tengo que me aprietan fuerte, pero siempre ese huequito va a estar ahí… expectante de vos. Con hambre y sed de vos, de tu amistad, de tu persona. Saber que la gente va y viene y sin que yo les importe, me hace llorar. Me hacen llorar muchas cosas pero nadie sabe. Nadie sabe cuando mi corazón o cuando mi cabeza estalla y se desparrama por el piso. Sangre, mucha sangre. Sangre de todos los colores. Abunda el negro porque ahí me siento, en la oscuridad. En la oscuridad de que me falten la gente. En la oscuridad de no encontrarme, de estar perdida. Quiero esa mano, más las que tengo. Insisto que las que tengo son las mejores, pero no sé si mañana van a estar. Haceme ilusionar con que sí van a estar. Sólo esas palabras de aliento puedo creer, pero no las tengo. Dicen que el que menos demuestra, más siente. Yo si te lo digo es por algo y es real, pero hay gente que me destruye y lo dice, pero no es real. Yo pienso que todos son como yo, que lo dicen porque lo sienten. NO ES ASÍ, a ver… cuándo lo voy a entender. Vivo de ilusiones creyendo que la gente es genial, confiable, querible. Cada uno elije a quién querer y se rige por sus propios pasos, vos te fijás en dónde pisás. Quiero esa mano, esa voz, ese abrazo.
 QUIERO DEJAR DE PERDER GENTE, QUIERO QUE ME DIGAN LA VERDAD. 
BASTA.