No hago más que pensar que tengo que estudiar. Es así, tengo que estudiar y no lo hago. Me faltan carpetas, me faltan cosas, me faltan ganas, me faltan muchas necesidades por cumplir. ¿Cómo puede ser que al acercarse fechas en las que tengo que rendir me pasan todo tipo de cosas? Yo creo que intento evadir mis problemas de alguna forma. Al final todos sabemos como termina: MAL. Tengo muchísimas cosas en que pensar y tan poco tiempo. Será que no las pienso cuando corresponde... no sé, a esta altura lo único que siento es que en unos años lo voy a entender. Siempre voy a dejar todo para más adelante, obvio. Pero... y ¿si más adelante no hay nada? ¿qué vivo ahora, si después no hay nada? ¿no hay por qué vivir?. Bueno eso sí lo pienso, está claro que me faltan motivos y por ahora no los voy a encontrar. Solicito un poco de esperanza, que alguien me venda de oferta. Más adelante, después, más tarde, en otro momento, cuando se pueda, etc. Todo así y me estoy pudriendo. Peor que voy por los peores caminos, agarro todo para la joda o para la seriedad con peligro de muerte. Los extremos son malos, ¿la obsesión es mala? ¿y el amor dónde mierda se metió? Claro, ellos lo tienen pero yo no. Faltan tantas cosas que no sé dónde buscarlas y no sé si las voy a encontrar. Muchas veces prefiero no encontrarlas, pero otras sí. Creo que en estos momentos espero encontrarlas, pero ya. Problema: caprichosa. Es obvio, es tan obvio... no es tan fácil. Mas no quiero pensarlo. Prefiero evitarlo, como todo. Mis sentimientos, mis pensamientos, mi vida... prefiero evitar. Prefiero hacerme la pelotuda y no escuchar lo que me dice la conciencia, el corazón si es que me dijese algo, la cabeza. Ya me cansé de darle vueltas al temita, el temita es que sos de otra propiedad y no sos más mío. ¿Cuándo lo entiendo? ¿cuándo lo voy a entender? ¿Por qué intentar concentrar mi cabeza, corazón, mente, cuerpo, en otra persona? Es así, vos no me serviste y yo no te serví. Ahora no nos vamos a servir y no te siento. No te siento cerca ni acá. No estás, te fuiste. No vas a volver y en parte... me alegro. ¿Qué me diste de bueno? Nada. NO FUNCIONASTE. Ni en mí ni en mi vida. Pero por qué amarte, es una duda totalmente radical y enfermiza. ¿Por qué veo a la gente de otra forma ahora? ¿qué tanto me transformaste? Muchísimo y ni yo me reconozco.