Releyendo todo lo que escribí, cuando fui a Buenos Aires, me di cuenta de todas las ilusiones que tenía. Era impresionante. Tanto amor tenía, tanto cariño, tanta confianza. ILUSIONES muy fuertes. Estaba tan segura de todo. Me había sentido feliz una vez en la vida. Alguien me quería. Alguien me estaba queriendo por como soy. Alguien me veía como los otros no. Yo creo que todo ese amor que te tuve (TENGO) era (ES) hermoso. Y fue terrible, debastador, perderlo. Me hacían tan feliz tus palabras. Tus mimos, tus abrazos. Esas ilusiones me hacían tan bien. Pero al final, vivía de ilusiones. Volaba alto, me sentía allá arriba. Pero en verdad estaba acá abajo, con los ojos cerrados. Teniéndote a vos de la mano sentí libertad. Sentí seguridad, sentí que no me caía. No sentí vergüenza. Todo lo contrario. Eso, eso me queda de vos. Sos la marca más linda que me quedó en el alma, tal vez en el cuerpo. Y ojalá seas feliz, seas un poco de lo feliz que fui yo al estar con vos. Un poco no más, y sos enteramente feliz. Desbordaba mi felicidad. Gracias por eso. Gracias por ser como sos. Gracias. Y no me queda más que agradecerte. Y amarte... en secreto más o menos. No te voy a olvidar. Pero no voy a seguir acá