Uno es la reencarnación del otro. Cuando me decidí de que uno estaba muerto, nace el otro y viene, para arruinarme. Para cagar todo lo que hice un tanto esfuerzo. Cae, para matarme, porque se dio cuenta de que antes no me había podido matar. Cae, para terminar lo que hizo mal. Para hacerme sufrir, hacerme sentir mal, verme llorar. Pero dice que me dá amor, y yo me lo creo. No puedo hacer otra cosa más que quererlo. Que ansiarlo. Que buscarlo. Aunque yo ya tengo lo mío, tengo ansias de autoboicot. De sufrimiento, de padecimiento. De sentirme una vez más, la hija de puta del cuento.