domingo, 11 de abril de 2010

La verdad es que me fascina estar demente. La demencia es uno de mis motivos para escribir, para expresarme. Cada palabra que sale de mi tipeo o de mi boca refleja locura. Tal vez esté confundiendo pelotudez con locura, pero en fín. Me creo una loca, una demente, una desquisiada, una boluda, una pelotuda. 
Aunque mi mamá me diga que "no diga eso", sigo expresando al mundo cómo me siento, cómo me veo. Me veo como me siento más cómoda. Puedo enfrentar lo que soy y lo que no. Al fin y al cabo, es mi vida. Es como yo quiero llevarla. 
Me gusta estar loca, en algún momento paciente psiquiátrica. Pero no me interesa. La psicóloga no creo que me entienda, mi mamá tampoco, ni mi papá, ni mis amigas, ni mis amigos, ni nadie. Soy así y nadie me va a cambiar. Estoy loca, estoy demente. Estoy enamorada, quiero morirme.