¿Nunca se sintió esa sensación, un poco revoltosa, de que los demás no son lo que vos esperabas que eran?. Es decir, hace bastante (un año, más o menos) vengo sufriendo cambios, además de los míos, cambios externos e internos de los demás. Estos cambios me perjudican a mí. Porque ponele, vos sos la persona más buena del mundo pero de golpe te agarra la psicósis de la adolescencia y de golpe sos un forro retardado egocéntrico mal llevado. Ese golpe, ese cambio, me perjudica a mí porque si me vas a venir a tratar mal cuando yo pensaba que eras distinto, me vas a desilusionar bastante.
Con el paso del tiempo aprendí a no ilusionarme con la gente, pero aún quedan restos. ¿Por qué no confiar en los estados de ánimo de mi mejor amigo? ¿O de un compañero aparentemente pacífico? ¿O confiar en una amiga tan callada o en una amiga tan ruidosa? Bien, no tendría sentido en ese momento reeplantear : ¿por qué no? ya que se le deben dar una oportunidad a cada uno sin escepciones. Pero a la segunda vez no confías como antes, o lo adaptás a la primera vez de otro. Y así, un círculo vicioso. En el cual los demás te desilucionan, te arman un conjuto de pedos al aire, descarrilando o armando tu mundo. Pero todos, todos, estamos cambiando. Cada vez me ilusiono, vuelo y caigo. De una manera más horrible, más ruidosa, más decadente.
- ¿Por qué tengo prejuicios o espectativas hacia la gente? Sabiendo que todos, con algunos pocos que no, hacen que vos perdás la confianza que le tenías. Y al fin y al cabo, son un nombre más en la lista de los que te condenaron a forrearte por la eternidad.
Ya no sé que es la confianza para mis amigos. No sé diferenciar en quién sí podré confiar y en quién no. No sé ver a travez de los ojos de la gente, algo que antes me parecía de lo más fácil. Y me estoy cansando.